"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


lunes, 16 de marzo de 2015

¡Ya basta! Alto a la vulgar estafa de las figurillas de Ojuelos

Ya estoy cansado. Al principio era una divertida y tonta noticia de facebook con una trascendencia local, con uno que otro incauto fascinado y un par de ciber-amigos míos divirtiéndose junto conmigo de esta estafa inofensiva. Pero ahora parece que se salió un poco de control. Las páginas de ufólatras están llenas de comentarios de gente emocionada porque ahora Jalisco cuenta con su nuevo centro de turismo extraterrestre: el pueblo de Ojuelos, donde, desde hace unos cuantos años, y solo en tiempos recientes, se ha prestado (demasiada) atención a unas piezas de cerámica supuestamente encontradas en ya mencionado municipio de Jalisco.

Las figurillas extraterrestres de Ojuelos son un montón de figuras pequeñas de piedra que, se asegura, son cerámica de alguna cultura prehispánica. Según Extranormal, Maussán y uno de sus promotores iniciales, el médico Pablo E. García Sánchez, ese pueblo ancestral no es otro más que el mítico Aztlán.

Lo que se dice

La historia del supuesto descubrimiento ha cambiado conforme pasó el tiempo (y conforme fue logrando notoriedad para los principales vendedores de misterio del país), sin embargo dice más o menos así, de acuerdo a García Sánchez y otros vendedores de humo: en el poblado de Ojuelos, hace unos años se realizó el hallazgo de extrañas figuras de cerámica de la que se presumió tenía origen prehispánico. Lo peculiar de las figuras era que en ellas parece mostrarse indígenas de la región entablando contactos con extraterrestres. Las figuras muestran rostros de lo que se interpreta como alienígenas grises y platillos voladores. Las "investigaciones" de García Sánchez y otros ayudaron para encontrar más figurillas (dependiendo del sitio en el que usted busque, el número de figurillas va de 300 a 3,000), la identificación de por lo menos tres cráneos de alguna especie desconocida (presumiblemente extraterrestres) y la conclusión de que la zona árida de Ojuelos es el punto origen de los mexicas, es decir, la mítica ciudad de Aztlán. Las piezas también parecen mostrar caras de extraterrestres en medio del calendario azteca. Ojuelos, se nos dice, fue también una zona muy transitada de diversas culturas de Aridoamérica y Mesoamérica (y, qué raro, de distintas épocas al parecer) tales como sioux, cheyennes, hopis, mayas, mexicas, olmecas, teotihuacanos, mixtecos, huastecos, chichimecas, etc.   

El motor de búsqueda de Google es otra buena evidencia de cuánta popularidad está alcanzando un caso que, desde sus inicios, es ridículo.


De acuerdo a los "informes", las figurillas fueron analizadas con métodos de Carbono 14 (?), llegando a la conclusión de que éstas datan de por lo menos 27,000 años. En un principio, las redes sociales, así como diarios locales (tales como el periódico La Jornada Guerrero), eran los únicos lugares donde se promocionaban. Después el reconocido (por su incompetencia) ufólogo mexicano Jaime Maussán presentó un especial en su programa Tercer Milenio, siguiéndole después el show de paranormalistas de Extranormal. Ahora, reconocidos vendedores de humo internacionales, tales como el "arqueólogo espiritual" de origen austriaco Klaus Dona y el teórico del pseudocientífico Proyecto Resonancia Nassim Haramein, han mostrado las figurillas de Ojuelos como un misterio auténtico. (Estos dos magufos han presentado las figuras de Ojuelos como objetos arqueológicos de Centroamérica, nunca mencionando a México, y mucho menos al grupo Nahui Ollin, la asociación de García Sánchez).

Los integrantes del grupo Nahui Ollin han afirmado en entrevistas actuales que buscan que organismos e instituciones como el INAH, presten atención a sus reclamos, siendo que con anterioridad habían expresado que no querían que el INAH, y el gobierno en general, se entrometiera en el asunto.

Si usted quiere seguir consumiendo más humo de mala calidad, aquí le paso un enlace a uno de los videos de Maussánacá su continuación. Por acá pueden ver la exposición de varias figurillas en el sitio Galactic Resonance, en la cual se afirma que la dichosa cerámica extraterrestre es de Centroamérica. Aquí la presentación del caso en Extranormal. Y si no ha sido suficiente, aquí la entrevista con el presidente de Nahui Ollin (yo, sinceramente, no he sido capaz de verlo completo. Sencillamente no puedo con tanto):


Lo que se ha buscado (y encontrado)

Como ya he mencionado, el caso no era más que una cosa de risa entre algunos ciber-amigos míos. El licenciado en Historia y vocal de la asociación Xalixco para el estudio y preservación del patrimonio cultural de la región, Eduardo I. Chávez Camargo, me comentó que a simple vista los objetos de cerámica se ven como una vulgar estafa. El material del que parecen estar hechas las piezas ni siquiera corresponden con el tipo de cerámica usada en el Occidente de México (es decir, los municipios de Nayarit, Colima, Guanajuato, Michoacán y Jalisco), mucho menos de los Altos de Jalisco, donde la cerámica suele ser de color rojizo, café o negro (las piezas extraterrestres son incluso doradas).

El investigador escéptico de ovnis, Leopoldo Zambrano Enríquez, interesado en saber qué es lo que el INAH podía comentarle sobre el caso, mandó una carta preguntando sobre el asunto. Aquí lo que el INAH contestó:




Y acá lo que el Centro INAH Jalisco dijo al respecto:


 Las cosas que resaltan en la respuesta del INAH son 1) que no existe registro alguno de zonas arqueológicas en Ojuelos, Jalisco, 2) el INAH ni siquiera se ocupa de "casos extraterrestres" y, 3) hasta donde reconoce, no existe registro arqueológico que demuestre nexos entre extraterrestres y zonas arqueológicas en el "Cerro del Toro", Ojuelos, Jalisco.

El supuesto cráneo extraterrestre de Ojuelos
se parece bastante a Jar Jar Binks de Star Wars.
Pero, ¿por qué el INAH o investigadores independientes como Eduardo o Leopoldo deberían molestarse con una historia que desde el inicio es ridícula? En primer lugar, la zona del Occidente de México, y en especial lo que hoy es Jalisco, jamás tuvo contacto con el imperio mexica (y no se diga ya de tribus norteamericanas como los sioux, los hopi o los cheyennes); en segundo lugar, las culturas mesoamericanas que García Sánchez afirma que se dieron reunión en Ojuelos, pertenecen tanto a distintos periodos de la época prehispánica, como a diferentes regiones del país, haciendo que más de una de dichas civilizaciones ni siquiera llegase a contactarse con las otras, lo que demuestra el profundo desconocimiento de los "investigadores" como García Sánchez y el grupo Nahui Ollin en general de arqueología e historia de México (de primaria). En tercer lugar, ni el grupo Nahui Ollin, ni sus promotores de Extranormal y Tercer Milenio se molestaron en buscar asesoría con arqueólogos del Centro INAH Jalisco, del Departamento de Estudios Históricos de la Universidad de Guadalajara o con del Museo de Arqueología de Occidente (y ni siquiera les importaba hacer tal cosa, pues). Ni las piezas de cerámica ni los supuestos cráneos han sido examinados por investigadores imparciales, ni arquéologos ni antropólogos ni etnólogos. La promoción en el extranjero de charlatanes como Dona y Haramein no es algo digno de orgullo o prestigio (tal como Maussán intenta hacerlo ver), sino de una auténtica vergüenza que nuestra región sea expuesta al mundo como parte del supermercado new age.

En conclusión

El caso de las piezas de Ojuelos es completamente un fiasco, una vulgar estafa, una tomadura de pelo. Todo lo que asegura el grupo Nahui Ollin, presidido por García Sánchez, es totalmente imaginario, al demostrarse sus anacronismos e incoherencias con el conocimiento en arqueología de Jalisco, cerámica e investigación científica (mira que incluso que se afirme que a las piedras se les hizo pruebas de Carbono 14, siendo que dicha prueba se aplica solamente a organismos vivos o que estuvieron vivos, es un auténtico insulto para aquellas personas que de buena fe pensaron que había "algo interesante" ahí).

Y aquí apreciamos a un extraterrestre en
"la oficina de asuntos sin importancia."
Ni el INAH ni nadie tiene por qué perder su tiempo para ver si estas piezas son falsas. Basta con ver toda la propaganda de tercera que se le ha dado durante varios años con el único fin de llamar la atención. Si de verdad están interesados en que se le dé un seguimiento serio al asunto, Nahui Ollin haría bien si dejara de inventar choradas y mostrara las piezas a investigadores de verdad. Incluso tal vez podrían hacer bien en tratar de contactar a Daniel Zepeda, a ver si acepta verificar las piezas para que, si se demostrara su autenticidad, mi tocayo Zepeda pueda entregarles el premio de su Reto Paranormal de $20,000 pesos. De ahí podrían seguir con el Reto del Millón de Dólares de James Randi. (Claro, si para empezar, lograran demostrar el fantasioso relato de los extraterrestres, las culturas alejadas que se reunían ahí, la existencia de los cráneos y la antigüedad de las piezas).

En lo que a mi respecta, no hay nada más qué decir sobre un caso que de mero chisme de redes sociales nunca debió de pasar. Como dije desde el principio, ya estoy cansado. Cansado de ver cómo es que estos vulgares estafadores adquieren fama y se visten del prestigio que nunca tuvieron.

miércoles, 25 de febrero de 2015

7 razones para NO ser católico, parte I

"Es curioso que la Iglesia Católica aliada de Hitler, de Franco, inventora de las Cruzadas y de la Inquisición, protectora de los peores dictadores, grite que sin religión, el mundo estaría peor" Eduardo del Río (Rius).

La iglesia católica apostólica romana (o sencillamente, "la iglesia" para los compas), es la institución religiosa más grande del mundo, con alrededor de 1,1 millones de fieles en todo el globo. Los discursos, opiniones y críticas que el papa en turno llega a hacer sobre alguna situación o problema social resulta ser noticia internacional de primera plana, y así lo ha sido en occidente desde hace varios siglos.

Seguramente si usted es latinoamericano, fue bautizado en la fe católica mientras era un bebé (sin tener uso de razón y por tanto, sin su consentimiento). Así es como uno entra en el catolicismo. Forma parte de nuestra educación, nuestros valores, tradiciones y enseñanzas que desde niños nos son inculcados; y así es como se quedan la mayoría de las personas católicas. No miran a sus creencias con tanto fanatismo como otras sectas cristianas (por lo menos, no es tan usual), sino más bien, ven las doctrinas católicas como parte de lo que son como personas. El niño dios en navidad, la virgen de Guadalupe, los rosarios, el altar al santo x o y, y la memorización del Padre nuestro, Credo y el Ave María, son las nociones más elementales de todo católico. El catolicismo pues, no solo forma parte esencial de la cultura occidental, sino parte de la identidad de millones de personas.


Pero, ¿por qué uno debería ser forzosamente católico? ¿Por qué a nadie le preguntan si para empezar desea ser miembro de esa institución que en el siglo XXI ya huele medio feo? ¿Por qué los católicos usualmente no se hacen estas preguntas? La respuesta al último cuestionamiento ayuda a entender los dos primeros: porque no les interesa. Los fieles al catolicismo lo ven como algo común, como algo que es parte de sus vidas, como la jornada laboral y los frijoles para la cena. Los razonamientos y las dudas salen sobrando para aquellos que lo ven solo como parte de su quehacer diario, mientras que para aquellos que se encuentran en la militancia (o en el fanatismo) son cosas que como buenos católicos no pueden hacer. Pero yo fui católico (de niño), y fui capaz de cuestionarme a mí mismo por qué lo era. La conclusión a la que llegué es que ni es necesario ser católico (o religioso en general) para crecer con valores; y además, presentar apoyo a una institución como la iglesia católica, resulta ser inmoral, un acto que a toda persona en pleno uso de razonamiento debería causarle vergüenza.


Promotora de la mayor cantidad de dogmatismo e irracional, con un historial de corrupción, genocidio, dictaduras, crímenes de guerra; cómplice de algunas de las personas más despreciables de todos los tiempos; contraria a los derechos y libertades humanas; basada en falsedades, pseudohistoria, mitos  y fraudes; inundada en escándalos políticos, económicos y sociales; detractora de la investigación científica libre; protectora de pederastas durante décadas, la iglesia católica, hoy por hoy, no solo es un parásito en la sociedad que absorbe recursos que bien podrían destinarse para programas públicos y demás cosas en beneficio de la sociedad laica, sino que además es un verdadero tumor de la cultura. La institución más vil e inmoral que el ser humano ha llegado a crear y fomentar. El ejemplo número uno de los males de la religión y de cómo, la religión lo envenena todo.


¿Cómo alguien que se dice católico no le puede parecer aborrecible semejante institución? La respuesta a esto es simple: si el católico ignora la historia del catolicismo, será un feliz y despreocupado hombre de fe (aunque sea solo porque un papel lo dice).


El siguiente top 7 lo hice pensando en aquellos que se cuestionan con plena sinceridad: ¿por qué soy católico? y ¿realmente debería serlo? Espero poder aportar un granito de arena útil para que aquellas personas puedan cuestionarse a sí mismas y a su fe, buscando concluir su reflexión en base a los hechos, al respeto de la libertad humana y a la importancia tanto individual como social de la religión. Pienso que nadie tendría por qué sentirse orgulloso de llamarse católico (ni de ningún otro credo religioso) y muestro aquí los por qué's que, considero, son los más importantes.


7. Los principios de la doctrina católica son discriminatorios. No es ninguna novedad el decir que la iglesia católica, al presentar un fondo moral de los tiempos medievales, discrimine o sea utilizado como fundamento para la discriminación por raza, nacionalidad, sexo y preferencia sexual.


Los casos históricos en que se apoyó la esclavitud de los negros y de los grupos indígenas colonizados, deberían bastar para poner en evidencia la inmoralidad de la doctrina católica que servía para incluso afirmar que negros e indígenas, ni siquiera tenían el estatus ontológico de seres humanos. Un católico de buena fe podría pensar que esto es cosa del pasado, que la iglesia, a lo largo de los siglos, ha cambiado. Pero no es así.


La iglesia católica sigue promocionando de forma abierta la discriminación. Si el caso de los negros y los indígenas no sirve de evidencia, tal vez sí lo sirva los casos de discriminación contra las mujeres y los homosexuales, promovidos abiertamente por la iglesia católica. Discriminación es una palabra que usualmente se usa de forma vaga. Aquí, estoy entendiendo por discriminación toda acción que denigre, restrinja y/o menosprecia a cierto tipo de individuos por poseer o no un conjunto de características específicas. Las mujeres son un grupo de individuos (parte de la misma sociedad) que poseen ciertas características, las cuales, las definen como mujeres. Y la acción de menospreciar, restringir o denigrar a las mujeres por el hecho de ser mujeres, se le llama discriminación. Lo mismo para con los homosexuales.


El derecho canónico nos dice que la mujer no tiene derecho a ejercer cargos públicos (como el de ser juez, dirigente político o sacerdote) en nombre de la "preservación de la modestia y la dignidad de la mujer." En este sentido, las mujeres, por el solo hecho de ser mujeres, no tienen derecho a ser lo que ellas mismas decidan ser o a aspirar a cargos de gran importancia social. Por esta misma razón, las mujeres no tienen derecho a usar vestimentas de hombre (o sea, las mujeres que usan pantalones están en grave falta). Estas y otras restricciones (más de tipo religioso) pueden consultarse fácilmente en la Enciclopedia Católica, cuyo mejor resumen sobre lo que la iglesia opina sobre las mujeres es: "la mujer pertenece a su hogar". Hay que recordar que la iglesia católica es, según se nos dice, la heredera directa de las enseñanzas de Jesucristo. La iglesia admite tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento como libros sagrados e incuestionables. Por lo tanto, la iglesia católica también defiende las aberraciones misóginas de la Biblia, tales como las de Timoteo 2: 11-15.



[11] Que la mujer se quede callada y se deje instruir con atenta sumisión. [12] No permito que la mujer enseñe ni que quiera mandar a su marido, sino que se quede tranquila. [13] Porque Adán fue formado primero y después Eva. [14] No fue Adán el que se dejó engañar, sino la mujer, que engañada, llegó a desobedecer. [15] Sin embargo, la maternidad la salvará, con tal que lleve una vida santa y ordenada en la fe y en el amor.
Si usted considera ofensiva esta cita y quiere ser un(a) buen(a) devoto católico, deje de cuestionarse y acuda con el sacerdote de su localidad, de seguro él le ayudará a ver de forma más bonita el por qué, de acuerdo a la doctrina católica, la mujer es inferior al hombre.

La situación con los homosexuales no es tan distinta, y de hecho, es mucho peor. La Biblia básicamente aconseja que los homosexuales deben ser exterminados ya que el hecho de ser homosexual y de tener relaciones con un semejante (sea hombre con hombre o mujer con mujer) es una infamia que se castiga con la muerte, "para que así no haya infamia" entre la sociedad. Un ejemplo de ello es Levítico 20: 13.

[13] Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.
Las opiniones públicas de la iglesia católica, aunque tal vez no fomentan el exterminio masivo de homosexuales, sí asegura que la condición homosexual es por definición inmoral. Los homosexuales no deben justificar moralmente su condición porque tal justificación, según la iglesia, no existe. De acuerdo a "On the pastoral care of homosexual", carta a los Obispos de la Iglesia, emitida por la Congregación para la doctrina de la fe en octubre de 1986, es claramente erróneo pensar que la Biblia no tiene que tomarse en cuenta para el debate sobre la homosexualidad. O sea, ¿decimos que es inmoral las preferencias sexuales de cada quien, pero los consejos de la Biblia deben ser tomados en cuenta como si estos tuvieran algo qué decirnos sobre la moral? Una buena pregunta que se debería hacer es ¿acaso una opinión como la de la Congregación para la doctrina de la fe puede catalogarse como remotamente moral dadas sus afirmaciones? Cualquiera que ponga atención diría que no.

Siguiendo el mismo documento, cualquiera que "caiga" en conductas homosexuales no solo es inmoral, sino que además va en contra del designio de Dios. Vamos, va contra la naturaleza de las cosas. Es aquí donde algunos esgrimen la afirmación "la homosexualidad es contra natura." Sí, claro, y creer en palomas espirituales que preñan a vírgenes para concebirse a sí mismos es un acto muy natural ¿cierto? Dejando de lado la blasfemia, un hecho que los anti-homosexuales parecen ignorar es que ésta, la homosexualidad, existe en varios cientos de especies animales distintas (desde los humanos a los ratones, lo que sugiere que se trata de una condición normal en la naturaleza). La homofobia, por otra parte, existe solo en una especie (paradójicamente, la que presume de ser la más inteligente).


¿Seguimos pensando que la iglesia no discrimina?


Véase más: "Homosexuality and Roman Catholicism", entrada de la Wikipedia en inglés; "Catholic teaching on homosexuality are homophobic. It's that simple", artículo de Humanisticus en Skeptic Ink; "La homofobia SÍ es cristiana", artículo de David Osorio en De Avanzada; "Mujer, Iglesia y Justicia", ensayo de Margarita González de Pazos.


6. La iglesia ha sido cómplice y culpable de crímenes contra la humanidad. En Abril de 2010 el mundo volvía a tener la mirada de horror e indignación luego que se diera a conocer la repugnante historia del sacerdote Stephen Kiesle, quien había sido acusado desde los 80s de atar y violar a menores de edad en una iglesia en California, EEUU. Kiesle acusado en varias ocasiones de abuso sexual a menores se libró una y otra y otra vez del peso de la justicia, pero no fue gracias a él en sí, sino a la ayuda que recibió por parte del Vaticano mismo. De acuerdo a una carta firmada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, encontrada en EEUU, fechada en 1985 y publicada por The Associated Press, el que un par de décadas más tarde sería el papa, sugería que lo mejor que se podía hacer con un caso como el de Kiesle era pensar primero que nada en "el bien de la Iglesia Universal." Ratzinger afirma que casos como este, deben ser tomados con cautela y discreción "lo que requiere un largo tiempo."

Juan Pablo II y Marcial Maciel.

En 2009 la prensa mexicana daba a conocer una historia que bien parecía un cuento de terror: el sacerdote fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, quien había muerto un año atrás, resultaba ser uno de los monstruos de la depravación más perversos que el mundo actual llegó a conocer (y a mantener). Maciel había abusado de menores de edad de forma impune desde por lo menos la década de 1940 hasta su retiro en 2006. Maciel fue un monstruo del que el Vaticano estuvo enterado desde el principio, tal como lo evidencia la correspondencia de los papas Pio XII, Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes siempre recibieron "generosas donaciones" de parte de los Legionarios. Tal como las historias de Kiesle y Maciel, existen otras cientos de casos en las que sacerdotes atacaron sexualmente a cientos, sino es que miles, de niños al rededor del mundo (escándalos similares se han presentado en otras sectas como en los testigos de Jehová, los mormones, los evangélicos, así como entre comunidades judías y musulmanas). 


Ante tales hechos, algunos parecen no conocer la definición de vergüenza cuando llegan afirmar cosas como "los sacerdotes son humanos que también tienen necesidades como todos" o "no puedes culpar a la iglesia por un puñado de hombres malos dentro de ella." El asunto de los sacerdotes pederastas presenta dos puntos claves en la reflexión de por qué deslindarse por completo de la iglesia católica: 1) porque además de la cantidad espantosa de depravados con sotana en todo el mundo, también están los monstruos, como Juan Pablo II y Benedicto XVI, que se preocuparon más por el prestigio de su lucrativo negocio que por el bienestar de miles de niños inocentes por décadas. No solo se trata de abusadores de niños, sino de una red gigante de encubridores de estos casos, todos aquellos cometiendo el escalofriante crimen contra la humanidad de la conspiración y la corrupción. Este punto ha sido ampliamente debatido y denunciado, al grado de que, activistas como el biólogo Richard Dawkins y el difunto periodista Christopher Hitchens, demandaran en su tiempo al entonces papa Benedicto XVI por crímenes contra la humanidad. La iglesia es pues, una cueva de criminales. 2) el tema da para una interesante "reflexión teológica" que cuestiona seriamente la idea de un dios bondadoso y el estatus de la iglesia como su representante: de acuerdo a los mismos dogmas católicos, las autoridades eclesiásticas son puestas por Dios, ya que solo Dios sabe quiénes tienen que ser sus representantes en la Tierra. Dios puso a sacerdotes como Kiesle y Maciel en sus iglesias, y a corruptos encubridores como Pio XII, Juan Pablo II y Benedicto XVI a la cabeza de toda la institución. Dios es omnisapiente, así que sabía, mucho antes de la creación del Cosmos, las fechorías que sus "representantes" cometerían a lo largo de la historia de la humanidad. Por lo tanto, o Dios es cruel de una forma humanamente inimaginable al colocar a estos sujetos a la cabeza de su iglesia, o sencillamente no existe, la iglesia no es representante de ningún dios en la Tierra y se está cometiendo una injusticia al perdonar felizmente a delincuentes como los que son los pederastas y sus encubridores con sotana.
Augusto Pinochet y Juan Pablo II


Y por cierto, no hablamos ya de otros cientos de crímenes contra la humanidad que la iglesia ha perpetrado a lo largo de toda su oscura historia: culpable de genocidios, guerras, racismo, cacería de herejes, abusos de poder, corrupción, cómplice de dictaduras, adoctrinadora de generaciones enteras, silenciadora de la investigación libre,  lavado de dinero, amistades con la mafia y el narcotráfico, protectora de criminales de guerra (tal como los nazis y los fascistas)... la iglesia tiene una gigantesca cola que le pisen, la cual no desaparece solo con pedir perdón.


Véase más:  "Priest shuffling" y "Protecting child rapists", entradas en The Skeptic's Dictionary, de Robert Todd Carroll;  "Catholic Church sexual abuse cases" y "Roman Catholic sex abuse cases by country", artículos de la Wikipedia en inglés; "La Iglesia del encubrimiento", artículo de Héctor de Mauleón en la revista Nexos, Julio, 2010; "Maciel: la operación censura Crónica del boicot a Canal 40", artículo de Ciro Gómez Leyva en la revista Nexos, Julio, 2010; "No les creemos", artículo en el blog Alerta Religión; Marcial Maciel. Historia de un criminal, de Carmen Aristegui, editorial Debolsillo.


5. La iglesia es contraria a las libertades individuales. Como un derivado lógico de las dos anteriores, no es difícil adivinar que los principios que maneja la iglesia católica (y en general el cristianismo), son de tipo autoritario, contrarios a los valores de libertad individual. 

Ejemplos del autoritarismo homicida del catolicismo nos los muestran en una buena clase de bioética: eutanasia y aborto. ¿Tiene derecho un ser humano que sufre una enfermedad terminal el ponerle fin a su sufrimiento mientras aún se encuentra en pleno uso de sus facultades mentales, evitando así su miseria y la de sus seres queridos (al verlo sufrir)? ¿Tiene derecho una mujer a practicarse un aborto en condiciones óptimas y legales dentro de un hospital que le garantizará salud, privacidad y respetará su decisión, una vez haya sido tomada después de meditarla con todo el conocimiento necesario para optar por otras alternativas? Para los cínicamente llamados "grupos pro-vida", ONGs católicas que solo buscan desinformar y crear escándalos, la respuesta a estas dos cuestiones es un rotundo e inamovible no.


¿En qué se basan los grupos pro-vida para negar los derechos de elección a estas personas? En ambos casos, se esgrimen argumentos sobrenaturales, desconectados por completo de auténticos dilemas morales. En el primero, el de la eutanasia, se asegura que la vida es sagrada y que ésta solo la puede quitar Dios, cuando él lo decida, sin importar si la persona se encuentra con dolor permanente, si está mutilado y/o con un padecimiento incurable en el que el sufrimiento de padecerlo no puede ser aminorado por los fármacos. Basados en esto, es posible encontrar más de 10 excusas, digo, argumentos en contra de la eutanasia, tal como nos demuestra el Comité Nacional Provida México


En lo que respecta a los "argumentos" 1, 2, 3, 7, 8, 9 y 10, no son más que especulaciones sin fundamento alguno, del tipo "si se permite que x, entonces posiblemente y." Se trata solamente de la falacia de consecuencias adversas, en las que la posibilidad (hipotética, más no sostenida con hechos firmes) de que se pueda empeorar la relación médico-paciente, desincentive la inversión en investigación médica sobre paliativos y tratamientos para el dolor, que se vuelva una epidemia (porque, dicen, es contagiosa) o que no haga que se extinga la eutanasia ilegal, parecen ser razones más importantes que preservar el respeto a la libertad de una persona a decidir qué hacer con su cuerpo. El "argumento" 4 es una típica apelación a la tradición: ya que el juramento hipocrático es un juramento milenario, los médicos no deben ser contrarios a este, aunque eso implique prolongar el sufrimiento de su paciente. El 5 es una pobre excusa que muestra cómo este tipo de organizaciones (financiadas y basadas en los principios de la institución mayor: la iglesia) mira el sufrimiento como algo sin importancia para una elección. Tal como han demostrado los mayores monstruos de la iglesia, como la infame madre Teresa de Calculta, esta idea descansa bajo el supuesto de que, ya que el mundo material es solo "temporal" y hemos venido a este a sufrir para que nuestro espíritu sea redimido y perdonado por los "pecados de la carne", de modo que así podamos disfrutar de la alegría eterna de estar junto a Dios en el paraíso. Con un pensamiento así (expuesto no solo por la criminal Teresa de Calcuta, sino también por ONGs "provida"), no resulta difícil comprender cómo estos sujetos pueden negar la libertad de elección de un paciente terminal a practicarle eutanasia (decisión que debe ser meditada, informada y discutida tanto con el paciente, el médico y los familiares del paciente, todos llegando a un común acuerdo en beneficio de todos). La miseria del "argumento" 6 se cae con los casos en los que se aceptó la eutanasia como un derecho derivado de la libertad de elección en varias partes del mundo.



Con el aborto pasa algo similar. Bajo el mismo supuesto de que la vida es sagrada y solo Dios puede quitarla, estas personas se sienten con del derecho divino de juzgar de asesinas a las mujeres que deciden no concebir un hijo fruto de una violación, un feto malformado o muerto, o por ser un embarazo de alto riesgo decidiendo abortar para salvar su propia vida, su futuro y su estabilidad. Algo que estos grupos parecen no entender es que una cosa es oponerse a la decisión del aborto y otra muy distinta es oponerse a la legalización del aborto como una alternativa de entre muchas. La primera se reduce a una opinión personal (yo, por ejemplo, me manifiesto en contra del aborto, pues considero que existen otras alternativas viables en ciertos), mientras que la segunda será una garantía jurídica y moral en la que la mujer, estando debidamente informada y tomando una decisión en sus cinco sentidos, puede decidir libremente qué hacer con su cuerpo y con su futuro (así, aunque estoy en contra del aborto, al igual que estoy en contra de fumar o beber alcohol, sí considero que una mujer, igual que un fumador o un bebedor, tiene la capacidad de tomar sus propias decisiones). Desde luego, la despenalización del aborto debe siempre contar con ciertas restricciones (igual que en el caso de la eutanasia) pasando revista a cada caso particular, consultándolo con un comité de bioética, con los familiares implicados y con la persona que desea provocarse el aborto. Si la persona está en peligro de muerte, si el feto tiene ínfimas posibilidades de sobrevivir el embarazo o si fue el resultado de un acto criminal que afectó física y psicológicamente a la persona, el aborto puede considerarse como una opción, y la persona que así lo considere tiene todo el derecho a practicarlo sin miedo a represión legal o moral.


Los grupos provida en su desesperación apelan a que los fetos, aún cuando tienen días de existencia, son personas y como tal, tienen derecho a la vida. Este no es más que uno de los grandes mitos sobre el aborto y el embarazo, bastante hipócrita por cierto (en un momento explico por qué). La evidencia actual demuestra que un feto (en el caso de los humanos) se desarrolla como tal hasta los dos meses de embarazo. Antes de esto, el cúmulo de células producto de la fecundación carece de sistema nervioso (es decir, no posee consciencia, ni tampoco puede sentir. Es más una parte del cuerpo de la madre que un ser vivo independiente). Durante las primeras semanas de gestación, es imposible afirmar que un feto sea un ser vivo, mucho menos, afirmar que tiene derechos. Los provida pues, necesitan una buena clase de biología. Ahora, volviendo a lo de hipócritas, las ONGs que se preocupan por defender los "derechos sagrados" de un montón de células, según ellos, basados en sus principios cristianos, tal vez deberían darle una hojeada a los forjadores de los dogmas cristianos, tales como el teólogo y doctor de la iglesia, Tomás de Aquino (a.k.a santo Tomás).


Aquino se planteaba una pregunta teológica: ¿a partir de cuándo el alma entra en el cuerpo? El filósofo medieval concluye que ésta no entra en el cuerpo (como fantasma en la máquina) hasta que el cuerpo tiene forma humana, y es por tanto, hasta entonces se considera como un ser humano propiamente dicho (o sea, hasta la semana 8-10 de embarazo. Antes de estas, el feto, de acuerdo al santito, no es una persona). Los teólogos, como maestros de los huecos retóricos y las especulaciones vacías, justifican su rechazo a estas ideas tomistas porque, como el papa y los clérigos no la aceptan, entonces es falsa. O sea, se trata de pura convención en las que solo se acepta lo que una autoridad decide aceptar sin ofrecer razonamiento válido alguno.


Con una religión así, urgen los verdaderos grupos provida. Grupos que de verdad fomenten los derechos humanos, no en concepciones sobrenaturales y carentes de sentido, sino en base en convicciones y valores humanistas realistas.


Véase más:"Euthanasia", entrada de RationalWiki; "El sufrimiento es una oportunidad", artículo en el blog Alerta Religión; "Aborto: ¿es posible tomar al mismo tiempo partido por <<la vida>> y <<la elección>>?", en Miles de Millones, de Carl Sagan, Ediciones Debolsillo.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Día del escepticismo: una alianza entre ciencia y religión

"Hacia el primer día, todos señalábamos a nuestros países. Hacia el tercero o cuarto, señalábamos a nuestros continentes. Para el quinto día, ya éramos conscientes de que sólo hay una Tierra."
Príncipe sultán Bin Salmon Al-Suad.

"La actual crisis medioambiental no constituye un desastre, al menos por el momento. Como otras crisis, esconde un potencial para la manifestación de poderes de cooperación, talento y dedicación hasta ahora no explotados y ni siquiera imaginados. Es posible que la ciencia y la religión difieran acerca del origen de la Tierra, pero cabe coincidir en que su protección merece nuestra profunda atención y nuestros afanes más entusiastas."
Carl Sagan.

Este es el punto azul pálido en el cual habitamos todos. La mota de polvo que llamamos hogar, nuestro único hogar, el cual, merece nuestro respeto y cuidado.

Esta es ya la quinta celebración del Día del escepticismo contra el avance de la pseudociencia en este humilde blog (con excepción del primero, que por ahora está eliminado, puedes ver las entradas anteriores aquí, aquí y aquí). Como ya es tradición, cada año nos concentramos en alguna reflexión sobre la vida y obra del maestro de maestros: el considerado por muchos, mejor divulgador científico del siglo XX (y tal vez, el mejor divulgador en la historia contemporánea), Carl Sagan.

Este año no será distinto, pues nos concentraremos en un tema polémico que prende las señales de alarma de los ateos militantes en nuestros días: la unión entre religión y ciencia. Como es sabido, Carl era un defensor de la educación científica y promotor del pensamiento crítico. Con una combinación virtuosa entre escepticismo y asombro, nos enseñó a cuestionar toda aquella afirmación extraordinaria carente de evidencias extraordinarias que la apoyasen. Utilizando el conocimiento científico y el escepticismo ante las posturas de autoridad, Carl cuestionó ampliamente afirmaciones pseudocientíficas de contenido religioso, tales como las del creacionismo del diseño inteligente que desde hace bastante tiempo, amenaza las aulas de ciencias naturales en distintas escuelas del mundo.

Carl mostró que las ideas de Copérnico y Galileo sobre el lugar de la Tierra en el Cosmos, y las de Darwin sobre el lugar del ser humano en el árbol de la vida, minaban la arrogante idea de que el ser humano era una creación especial hecha a "imagen y semejanza" de un Dios que parece ajeno al sufrimiento de su "obra maestra." El astrónomo nunca creyó en la vida después de la muerte, la existencia del alma o los contactos con los espíritus. Las lecciones de escepticismo teológico que podemos tomar de Carl Sagan son variadas y bastante enriquecedoras, pero el día de hoy utilizaremos esas lecciones para cuestionar una vieja idea, casi sagrada para muchos ateos: hoy miramos con escepticismo la afirmación de que ciencia y religión no pueden aliarse en ningún sentido.

En su obra póstuma, Miles de millones (1997), Carl Sagan dedica un capítulo a esta cuestión, titulándolo "Religión y Ciencia: Una Alianza". Carl es consciente de las contradicciones entre los dogmas religiosos y las teorías científicas modernas, pero también fue realista y un gran observador de la sociedad. Carl, al igual que un grupo de científicos y políticos responsables de los años 90, se dio cuenta que en la lucha por frenar la amenaza del calentamiento global no hay que fijarnos en raza, etnia, ideología o religión. Basta con que sea un humano consciente y responsable para unirse en esta lucha. Los líderes religiosos y sus seguidores entran en este tipo de seres.

En su escrito, Carl recuerda las conferencias, en Oxford en abril de 1988 y en Moscú en enero de 1990, del Foro Global de Líderes Espirituales y Parlamentarios (eventos a los que asistieron, entre muchos otros, el Dalai Lama, el entonces presidente de la URSS Mikhail Gorbachov, la madre Teresa de Calcuta, y el entonces vicepresidente de EEUU Al Gore), y el cómo en Moscú unos cuantos científicos notables formaron un documento que presentaron a los líderes religiosos mundiales que estuvieron presentes. El manifiesto se tituló "Preservar y amar la Tierra: Una llamada para el establecimiento de una comisión conjunta de ciencia y religión", conocido popularmente como El llamamiento.

El llamamiento, entre otras cosas, nos señala que:
Como científicos, muchos de nosotros tenemos experiencias profundas de asombro y reverencia ante el universo. Entendemos que es más probable que sea tratado con respeto por aquello que se considera sagrado. Es preciso infundir sacralidad en los esfuerzos por salvaguardar y respetar el medio ambiente. Al mismo tiempo, se requiere un conocimiento más amplio y profundo de la ciencia y la tecnología. Si no comprendemos el problema, es improbable que seamos capaces de solucionarlo. Tanto la religión como la ciencia tienen, pues, un papel vital que desempeñar.
La respuesta al llamamiento de los científicos acerca del medio ambiente fue pronto firmada por centenares de líderes espirituales de 83 países, incluyendo 37 jefes de organizaciones religiosas nacionales e internacionales, según informa Sagan en su libro.

Carl Sagan no solo mostraba preocupación como ciudadano en cuestiones de educación científica y la denuncia de la irracionalidad, sino que miraba al calentamiento global como lo es, el mayor problema y el mayor reto que ha enfrentado la humanidad en toda su historia. Un problema en el que nos metimos nosotros mismos, en medio de una increíble arrogancia en la que nos consideramos los "dueños del mundo." Carl nos muestra la ironía detrás de esto:
Durante 4,000 millones de años la vida en la Tierra se las arregló bastante bien sin «celadores». Trilobites y dinosaurios, que permanecieron aquí durante más de 100 millones de años, tal vez encontrarían graciosa la idea de que una especie que sólo lleva aquí una milésima de ese tiempo decida autoerigirse en guardiana de la vida en la Tierra. Esa especie se encuentra en peligro. Se necesitan celadores humanos para proteger a la Tierra de los hombres.

Pero no todo está perdido. La solución humana para este problema desde luego, no es nuestra auto-aniquilación, sino la de preservar la vida y preservarnos a nosotros mismos. Es aquí donde entra la religión, la cual, si bien no mueve montañas (para eso, la dinamita es mejor), sí mueve la mente de millones en el mundo. Si esta, junto a la educación escolar y familiar, las políticas públicas y el compromiso personal, se usan en beneficio de la misma humanidad, salvándonos a nosotros mismos del enredo medioambiental en el que nos metimos, acatando los consejos sustentados en el conocimiento científico, tal vez y solo tal vez, podríamos disfrutar de lo que en términos religiosos llamamos "la creación."

Tal vez no nos vendría mal, a todos aquellos que nos encontramos en la militancia contra la irracionalidad y la charlatanería, recordar que el activismo escéptico, como bien nos mostró Sagan, no se trata de una lucha de "nosotros vs ellos", sino de una lucha de nosotros con ellos. Por el deseo de preservar a nuestra especie y este mundo, que es el único que tenemos. Nuestra mota de polvo en el océano cósmico. Esto es algo que se puede lograr con un respeto (sagrado, si se quiere) por la naturaleza, el uso responsable del conocimiento científico (que es responsabilidad de todos), y con una pizca de escepticismo para mantener la coherencia ante todo.





martes, 2 de diciembre de 2014

Ayotzinapa, Chespirito, el Hospital Nacional Homeopático y otros asuntos mexicanos


Estos últimos días, por cuestiones de escuela y trabajo, no he podido tener el tiempo suficiente para sentarme y con paciencia a escribir algunas de mis elucubraciones personales. Por el mismo motivo tuve que cerrar el blog de filosofía que recién había abierto, La pipa de Russell. En todo este tiempo, sin embargo, he tratado de seguir activo en el ciber-espacio, actualizando mi perfil de facebook con temas (según yo) interesantes y traspasando varios de mis artículos viejos al blog de reciente creación, abierto por Roberto Augusto, Filosofía en la Red.

En estos últimos días también se han venido dando una serie de sucesos que han estado en primera plana en todos los periódicos nacionales, sucesos que, por más que uno intente, no puede ignorar. Así decidí publicar mis humildes opiniones sobre estos temas que, al igual que a muchos otros mexicanos, no pude ignorar.

*Ayotzinapa, la corrupción y la vergüenza de los mamertos. El pasado 26 de septiembre un grupo de estudiantes manifestantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Guerrero, fueron detenidos por policías municipales de Iguala y Cocula. Aquel fue el último día que se les vio a los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Tiempo después, las investigaciones demostraron una horrenda red de corrupción y alianzas de parte del gobierno local con el grupo Guerreros Unidos, escisión del cártel de los Beltrán Leyva. 

El 26 de septiembre los estudiantes, aparentemente, organizaban una manifestación de protesta en lo que sería el informe de gobierno de María de los Ángeles Pineda, esposa del alcalde José Luis Abarca. El mencionado político ordenó la detención de los manifestantes, con un saldo trágico de seis muertos (entre ellos, tres normalistas), 25 heridos y 43 desaparecidos. Los 43 por los que miles de mexicanos, indignados, asqueados y cansados de la brutalidad, el abuso de poder y la complicidad con el crimen organizado, exigían (y aún muchos exigen, exigimos) justicia al grito de ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!


Esto es lo que algunos entienden por "diálogo racional."
Más allá de exigir que los regresen vivos (es evidente que, si fueron asesinados, nunca más los regresarán aún cuando atrapen a todos los implicados), el grito de indignación nacional es evidencia de cómo el pueblo mexicano reprueba y lamenta lo sucedido, solidarizándose con los familiares de las víctimas, quienes, aunque hubieran sido los peores vándalos de la historia de México, nadie tenía derecho a privarlos de su libertad y, mucho menos, de privarlos de sus vidas. Ayotzinapa es solo uno de los varios ejemplos de la injusticia social, las cucarachas que están en posiciones de poder, el cáncer que tiene en agonía el sistema social mexicano y la carencia moral de aquellos que son capaces de perpetrar semejantes crímenes contra la humanidad.

El caso Ayotzinapa es un asunto lamentable e indignante, pero igual de lamentable han sido las acciones que se han venido dando en todo el país en nombre de la tragedia: vandalismo, destrucción de propiedad privada y espacios públicos, secuestro de camiones, bloqueo de carreteras, conspiranoia y más y más irracionalidad. Los que se dicen "anarquistas" (mamertos, para los compas) piden cosas tan ridículas (por decir lo menos) como la renuncia del copetudo Peña Nieto, y no han hecho otra cosa más que hacer que en el país se sienta mayor desconfianza e indignación, pero ahora por la vergüenza que representan estos grupos pseudo-revolucionarios que, siendo minorías aisladas e irrelevantes, consiguen mediante la destrucción que se les preste la atención que no merecen.

Personas como esas no merecen estar en las calles. Este tipo de personas merecen ser encarcelados y tener un juicio justo con una condena que se corresponda con sus crímenes; pero eso sí, cuando se trata de ellos vs los policías, se miran a sí mismos como guerreros del pueblo en una causa estilo "guerra santa", pero cuando las autoridades por fin obtienen valor suficiente para hacer algo por mantener la paz y garantizar la seguridad, tanto de los verdaderos manifestantes como del resto de la ciudadanía, llamamos a estos los victimarios de los mártires estudiantes que se manifiestan porque piden justicia. 

La pregunta que me hago y que mantengo en el aire es muy simple: estos vándalos y criminales callejeros (porque lo de anarquistas les queda demasiado grande. Bakunin seguro se volvería a morir al ver lo que estos sujetos han hecho con su filosofía; lo de estudiantes ni siquiera debe ser mencionado, pues es evidente que de universitarios, entendiendo bien esta palabra, no tienen nada) exigen que las autoridades cumplan con su deber impartiendo la justicia incluso cuando se trata de políticos y narcotraficantes. Pero cuando los perpetradores del desorden y la injusticia son ellos mismos, ¿piden que se les deje tranquilos? ¿Tanta es su miseria e hipocresía?

Tal como comentaba unos días atrás, es penoso ver que incluso instituciones como las universidades públicas se presten a este tipo de escándalos. Las universidades, en mi humilde opinión, no son lugar para activismo cercano al pandillerismo, sino que son la zona donde se cultiva el pensamiento crítico, racional, tolerante y basado en los duros hechos, para evitar salirnos del tema, tal como ha pasado con el asunto de Ayotzinapa. 

Es una lástima que una tragedia así se vuelva excusa para el vandalismo y la irracionalidad de pseudo-izquierda.

Véase más: "Cronología del caso Ayotzinapa: los 43 normalistas que aún no aparecen", artículo en Animal Político.

*Chespirito, la miseria de la derecha y más vergüenza de mamertos. Hace cosa de cinco días, Latinoamerica recibía la noticia que hizo llorar a más de uno: Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido como Chespirito, moría a los 85 años de edad debido a complicaciones respiratorias. La noticia me tomó de sorpresa. El creador de personajes como El Chavo del 8 y el Chapulín Colorado había muerto, personajes que me hicieron reír en toda mi infancia y que, aún de vez en cuando los suelo mirar (y me siguen sacando una que otra carcajada).


Buen comediante y actor, un asco de persona. Contrario a lo que sus defensores más fanáticos puedan decir, no es odio, es simplemente ser sinceros.
Como toda celebridad a la hora de morir, a Chespirito lo homenajearon tanto como lo atacaron, ambas partes con justas razones en parte y con grandes desatinos también. Por un lado, es innegable la influencia de los personajes tan icónicos creados por Chespirito en la cultura popular del mundo hispanohablante. Generaciones enteras se rieron de las mensadas de cada lunes que el Chavo del 8 hacía en la vecindad. Chespirito tiene sin duda un lugar bien merecido en el salón de la fama de los comediantes, pero la verdad es que no es para tanto. Muchos de los encabezados de periódicos y noticieros lo enaltecían como un genio de la comedia, algo que es completamente falso.

Si algo le faltó a Chespirito fue ser un genio, pues si uno mira con detenimiento toda su creación, se dará cuenta que no es más que la repetición de los mismos chistes capítulo tras capítulo, sin importar de cuál serie se hable, sea El Chavo, El Chapulín, El Doctor Chapatín, etc. A diferencia de otros comediantes de la época dorada del cine mexicano, Chespirito se quedó corto, demasiado corto en cuestión de genialidad. Quizás es por eso que a tantas personas les (nos) gusta tanto ver sus programas: porque a pesar de no presentar nada fuera de lo ordinario, nada que no se le pudiera ocurrir a cualquier otro, sus personajes reflejan de forma burda e inexacta la sociedad latina, en especial la clase media baja.

Entonces, sí, fue un gran comediante pero estuvo lejos de ser un genio de la comedia.

Por otro lado, sus críticos se ocuparon de recordarnos el asco de persona que era Chespirito y las bajezas que reflejaban sus creaciones: "lamentable, perpetuador de una visión iturbidista y de los Caballeros de Colón, fascista y autoritario, una visión de la comedia y la diversión pacata, miserable y estrecha, el chiste bobo adornado de arrogancia, clasismo y superficialidad, falto de ideas y agresivo con la persona [...] Si a eso le añades las campañas de Chespirito en favor de Fox y Calderón y su lucha contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su aborto, pues muy simpático no me resulta, no. Y que ese esperpento [...] se erija como "icono cultural" mexicano junto con Cantinflas me parece lamentable." escribía el periodista Mauricio-José Schwarz a finales del año pasado en un artículo que en estos últimos días recobraría popularidad.

Chespirito fue un sujeto sumamente conservador, llegando afirmar que Vicente Fox había sido el mejor presidente en la historia de México (¡hazme el chingado favor!), simpatizando y prestándose para comerciales del PAN (el partido político más retrógrado en el país), participando en campañas contra la despenalización del aborto, y sintiéndose bastante cómodo visitando países latinos sometidos en dictaduras de derecha. Eso sí, las afirmaciones virales de facebook  sobre que Chespirito fue el "idiotizador" de millones, que Televisa elaboró el homenaje de despedida para que todos nos olvidáramos de Ayotzinapa o, más cómico aún, que Peña Nieto fue el autor intelectual para que muriera Chespirito y que así consiguiera una cortina de humo para quién sabe qué oscuros planes, resultan sencillamente las publicaciones más "idiotizadoras" que he visto en redes sociales (irónico, ¿no?).

Era pues, y lo sostengo firmemente, un asco de persona, un pésimo ejemplo de persona para los mexicanos y para América Latina entera. Aún así, tengo ganas de ver el capítulo en el que el Chavo del 8 se imagina que entra a la casa de la Bruja del 71 y la encuentra preparando un brebaje para Don Ramón.

Véase más: "Cantinflas y Chespirito", artículo de Mauricio-José Schwarz en su blog No Que Importe; "Chespirito y su relación con las dictaduras de AL", artículo de Eduardo Bautista en El Financiero.

*El Hospital Nacional Homeopático y la vergüenza de Peña Nieto. Más o menos en los mismos días en que se despedían de Chespirito, el copetudo de su presidente Enrique Peña Nieto anunciaba orgulloso la re-inauguración del Hospital Nacional Homeopático (HNH), el cual había entrado en funcionamiento tres meses atrás. El copetudo comentaba que se sentía complacido con la existencia de un lugar como el HNH, el cual fue el primer hospital en su tipo en toda Latinoamerica (gracias a Dios), con su "modernísima" terapia del siglo XIX (siglo en el que se inauguró la dichosa institución).

Nuestro copetudo presidente nos recuerda  en su discurso de inauguración que:
"Recordemos o, más bien, aquí quiero referir que en lo que va de esta Administración se han modernizado 47 institutos o centros de salud en todo el país, con una inversión superior a los 10 mil millones de pesos, aunado a la inversión que se viene haciendo dentro del sector salud, para ampliar la infraestructura de servicios [...]"
Y eso sí, las felicitaciones a los homeópatas que laboran en el HNH no se hicieron esperar:
"[...] Un hospital que se concluyó la obra hace ya algunos meses y hace tres meses entró en operación y pareciera que se volviera común el que estemos inaugurando obras de infraestructura hospitalaria, cuando realmente lo que se está acreditando ante la sociedad mexicana es el esfuerzo y el empeño que tiene el Gobierno para que tengamos más y mejor infraestructura al servicio de la salud de todos los mexicanos. Este hospital, sin duda, contribuye a este esfuerzo.

A mí me da mucho gusto recorrer los espacios o algunos de los espacios de este Hospital Nacional de Homeopatía, conocer que más allá de ser solamente un hospital de homeopatía, realmente se vuelve, esta disciplina, un esfuerzo complementario a la medicina tradicional, a la medicina alópata y que, sin duda, esto deja ver que éste es un hospital prácticamente de segundo nivel; es decir, no porque sea de segunda clase, sino porque es un hospital de mayor especialización a los conocidos de tercer nivel, porque pareciera que primer nivel, segundo nivel, tercer nivel, no queda muy claro a qué se refiere. [...]"
El gobierno del cambio y el progreso. Se nota, ¿verdad?
Aquí surge de nuevo una cuestión al aire: ¿qué es lo que se está buscando realmente? ¿Una mejor calidad en el servicio de salud para los mexicanos o una forma bonita de presentar obras realizadas, sin la más mínima asesoría científica, solo para agradar a un pueblo que de por sí lo ve como piedrita de riñón? 

Si se tratara de la primera opción, a mi entender, los recursos destinados al HNH (recursos que ayudan a que se sume los ¡10 mil millones de pesos destinados a 47 centros de salud en todo el país!) no hubieran siquiera existido. Lo que es más, se hubiera dejado o que el HNH se sostuviera por inversión privada (y ahí quien quiera aliviarse con chochitos azucarados no afectara el erario público) o simplemente hubiera acabado clausurado o reemplazado por un hospital que contara únicamente con servicios de salud basados en la evidencia (y no, una vez más: medicina basada en la ciencia no es lo mismo que alopatía).

El Hospital Nacional Homeopático se mira como una vergüenza para el país. Igualmente, es una vergüenza el apoyo cínico al curanderismo y el despilfarro de dinero (público, por cierto) que llevan a cabo gobiernos como el del querido copetudo que, sin tener la más mínima idea de qué significa servicios de salud de calidad, ofrecen a instituciones que solo promocionan la impostura médica.

Es una completa tarugada el culparlo por casos como el de Ayotzinapa, pero sí es de preocuparse que nadie que se dé a oír públicamente esté alzando la voz de indignación por semejantes actos que se disfrazan de progreso, cuando solo es una forma de tirar los recursos públicos a la basura.


Como dijo alguna vez el maestro Héctor Chavarría: "¡Mexicanos al grito de guerra, pero de una que valga la pena...!" Bien, ahora pregunto: ¿no vale la pena nuestra salud, tanto individual como social?

Véase más: "Una vergüenza nacional: el Hospital Nacional Homeopático", artículo en La Lista de la Vergüenza, Capítulo México; "Hospital homeopático, otra vergüenza mexicana", artículo de Mauricio-José Schwarz en El Retorno de los Charlatanes.

martes, 15 de julio de 2014

Los filósofos de la pseudociencia

"¿Qué distingue el conocimiento de la superstición, la ideología o la pseudociencia? La Iglesia Católica excomulgó a los copernicanos, el partido comunista persiguió a los mendelianos por entender que sus doctrinas eran pseudocientíficas. La demarcación entre ciencia y pseudociencia no es un mero problema de filosofía de salón; tiene una importancia social y política vital." Imre Lakatos.

"Primero, la superstición, la pseudociencia y la anticiencia no son basura que pueda ser reciclada con el fin de transformarla en algo útil: se trata de virus intelectuales que pueden atacar a cualquiera —lego o científico— hasta el extremo de hacer enfermar toda una cultura y volverla contra la investigación científica.
Segundo, el surgimiento y la difusión de la superstición, la pseudociencia y la anticiencia son fenómenos psicosociales importantes, dignos de ser investigados de forma científica y, tal vez, hasta de ser utilizados como indicadores del estado de salud de una cultura." Mario Bunge.



La pseudociencia es una parte de la cultura tan nociva como fascinante. Es justamente por los peligros a la integridad individual y social, así como lo que estas nos dicen sobre la naturaleza humana lo que motivó algunos científicos, historiadores y filósofos (contrarios a las corrientes dominantes de sus respectivas áreas) a estudiar, comprender y denunciar las prácticas pseudocientíficas.

Los primeros proyectos que se encuentran sobre la comprensión de las pseudociencias, en cuanto que se consideran ciertas disciplinas como pseudocientíficas, se encuentran en los debates epistemológicos desencadenados por los problemas tratados en el círculo de Viena. Los positivistas lógicos buscaban establecer cuáles eran las diferencias entre conocimiento científico y no científico (destacando a la metafísica como su ejemplo principal), iniciando así con el problema de demarcación de la ciencia, un problema filosófico que mantiene, hasta la actualidad, a muchas mentes ocupadas. Los miembros del círculo de Viena aseguraban que el conocimiento científico era aquel conocimiento de tipo inductivo, empíricamente verificable.
Karl Popper.
  Sin embargo, el principio de verificabilidad no parecía satisfacer como criterio, ya que un gran conjunto de teorías que se identificaban como conocimientos científicos no podían ser verificadas empíricamente, y por el contrario, algunas formas de conocimiento no científico sí lo eran. Resultaba ser que la idea de la ciencia inductiva resultaba inconsistente. Fue así que el filósofo Karl Popper comenzó a demostrar que la inducción no era en modo alguno el criterio de cientificidad. Lo que es más, el problema derivado de la inducción, el problema de demarcación es más general de lo que se pensaba. Para Popper era igualmente cierto que conocimiento científico y metafísica eran opuestos, pero también existía otra forma de conocimiento no científico que se hacía pasar por ciencia: las pseudociencias. Así empezó el problema de demarcación ciencia-pseudociencia.

Popper mostraba tres ejemplos típicos de prácticas pseudocientíficas: el materialismo histórico, el psicoanálisis freudiano y la astrología. Popper aseguraba que estas disciplinas tienen algo en común, a saber, que son infalsables, lo opuesto del criterio de cientificidad que Popper defendía. O sea, el principio de falsabilidad. Tal como nos narra en La lógica de la investigación científica, es el hecho de que una teoría pueda ser lógicamente refutable lo que le da su estatus científico. Si una disciplina es infalsable, es decir, que por más intentos que se trate de refutar sencillamente no se pueda ofrecer un solo contraejemplo, entonces es una disciplina no científica. El falsacionismo destrozaba la errónea idea, sostenida desde Hume hasta los positivistas lógicos, de que el conocimiento científico es de tipo inductivo, demostrando que el conocimiento científico es más que nada conocimiento derivado del razonamiento deductivo.

Bajo este criterio, Popper desarrolla el problema de demarcación comparando las tesis de Freud contenida en la obra Interpretación de los Sueños (posiblemente, la obra que marca el inicio del psicoanálisis) y la teoría de la relatividad de Einstein. La conclusión de Popper es que las tesis de Freud, en comparación con las de Einstein, son infalsables, ya que no hay forma de corroborarlas, además que en todo el texto, según afirma, Freud muestra una negativa a escuchar las críticas que se le llegaron hacer. Así, dice, el psicoanálisis es una disciplina anquilosada e inmune a cualquier crítica ya que esta solo puede acabar confirmando las especulaciones del psicoanalista. Pueden encontrarse mil y un razonamientos para "verificar" el psicoanálisis, pero, dice Popper, no hay un solo contra-ejemplo que pueda usarse para refutar a Freud.

Karl Popper representa el punto de partida para el estudio filosófico de las pseudociencias con el problema de la inducción y el problema de demarcación ciencia-pseudociencia como sus principales temas de discusión a lo largo de su prolífica obra. Sin embargo, el que sea un punto de partida no significa que debamos casarnos con sus tesis. El criterio de falsación, en realidad, resulta ser insuficiente. Mientras que algunas pseudociencias resultan ser falsables, también existen teorías e hipótesis científicas infalsables, pero no por esto es que esas pseudociencias puedan considerarse ciencias o que esas teorías científicas puedan catalogarse de pseudociencias. Por ejemplo, muchas de las afirmaciones del creacionismo científico son refutadas por la geología, la cosmología y la biología evolutiva. El que el creacionismo sea falsable no lo hace una ciencia (ni siquiera, una ciencia fallida); por otro lado, teorías científicas como la heliocéntrica de Copérnico eran infalsables en sus inicios. No sería sino hasta los trabajos posteriores de Kepler y Galileo que se tendría el reforzamiento matemático y las evidencias suficientes que darían la posibilidad de refutar empíricamente la teoría copernicana, y no por eso el heliocentrismo fue una pseudociencia en sus inicios.

El trabajo de Popper representa un ejemplo de progreso en filosofía. El debate sobre el tema  de la inducción y la demarcación llevaron a descartar un conjunto de doctrinas y teorías, quedándose con las partes válidas y útiles que tenían correspondencia real y acoplando nuevos planteamientos para debatir en un nuevo nivel. A este debate entrarían tres autores relevantes en la historia de la epistemología en general: Thomas Kuhn, Imre Lakatos y Larry Laudan. Estos autores buscarían rebatir las ideas de Popper con resultados distintos.

Thomas Kuhn.
Kuhn, el epistemólogo que marca el inicio de la fase historicista en filosofía de la ciencia, asegura que no puede identificarse la cientificidad de una disciplina o una teoría con el principio de falsación ni con el de verificación. Kuhn asegura que el desarrollo de la actividad científica se divide (principalmente) en ciencia normal y revoluciones científicas. Durante la fase de ciencia normal los investigadores se dedican a la resolución de "enigmas" (o anomalías) a la luz de un paradigma ya establecido. Así que, si existe un criterio de demarcación, este se encuentra en el que una disciplina será científica si y solo si es una disciplina que capaz de resolver enigmas, característica esencial de la ciencia normal. Kuhn pone de ejemplo la astronomía y la astrología: según nos dice, la astronomía ha sido desde sus orígenes una actividad de resolución de enigmas. Por tanto, la astronomía es una ciencia; por otra parte, la astrología no presenta un programa de resolución de enigmas. Los fracasos particulares en astrología no dan lugar a programas de investigación para resolver dichas "anomalías" dentro de la disciplina. Por tanto, dice Kuhn, la astrología no es ciencia. 

Las críticas a esta propuesta no se hicieron esperar. Bajo este criterio, disciplinas como la parapsicología, la criptozoología, la ufología y la homeopatía bien podrían ser consideradas científicas, ya que se supone, buscan ofrecer explicaciones a fenómenos que se supone existen (pero que no han demostrado su existencia). Es decir, son disciplinas encaminadas a resolver enigmas. Popper, uno de los primeros críticos a la propuesta de Kuhn, también aclara que en astrología también se lleva acabo programas de "resolución de enigmas", y siguiendo el razonamiento kuhniano, estaríamos forzados a admitir la cientificidad de todas estas disciplinas. Popper llegó afirmar que la propuesta de Kuhn resulta ser "la mayor catástrofe" de una "sustitución de un criterio racional de la ciencia por uno sociológico." Hoy en día, sabemos que hablar de una investigación filosófica en base a estas ideas es practicar pseudoepistemología (tema que veremos en otra ocasión).

Por su parte, Imre Lakatos, quien fue discípulo tanto de Popper como de Kuhn, además de ser gran amigo del pseudofilósofo Paul Feyerabend (para quien no existe problema de demarcación, pues "todo vale" igual, sea biología o creacionismo, medicina o brujería, astronomía o astrología. Para este showman todas estas disciplinas tienen igual validez), busca extender la propuesta popperiana. Según Lakatos, el falsacionismo solo se aplica a hipótesis o teorías particulares aisladas, cuando en realidad debería ser aplicado a un conjunto de programas de investigación, los cuales se caracterizan por poseer una serie de teorías que son reemplazadas sucesivamente entre sí. Lakatos llama a esta ampliación "falsacionismo sofisticado (o metodológico)." Aunque la propuesta de Lakatos es expuesta de forma completa en su obra célebre La metodología de los programas de investigación científica, su tesis se hizo popular en su conferencia titulada "Ciencia y pseudociencia", expuesta a principios de 1973 a través de la transmisión de radio de Open University (el breve ensayo fue puesto a modo de introducción en la obra ya citada). 
Imre Lakatos.

Lakatos concluye que la cientificidad de un programa de investigación puede evidenciarse a la luz de las predicciones que cumpla. El progreso en dicho programa solo será posible si cada teoría que desarrolla tiene un contenido empírico más grande que las teorías predecesoras. Podemos decir entonces que una disciplina será científica si y solo si ésta progresa como programa de investigación. Si la disciplina no genera nuevo conocimiento y no progresa, entonces estamos hablando de una disciplina no científica. Si hablamos de una disciplina que no genera nuevo conocimiento, que no progresa y que además se hace ver como si en verdad cumpliera este requisito, hablamos de una pseudociencia.

La propuesta de los programas de investigación mostró tener gran influencia en los trabajos posteriores de autores como Paul Thagard, Daniel Rothbart y George Reisch. Los trabajos de Lakatos y los demás que siguieron la misma línea, ayudaron a formular y aclarar un punto clave en los conceptos de ciencia y pseudociencia: la ciencia es una actividad que progresa, que continúa en proceso y las disciplinas que se identifican como ciencias se complementan mutuamente con conocimientos ya obtenidos. En cambio, las pseudociencias son disciplinas estancadas que no producen nuevos conocimientos, métodos o proyectos de investigación, además que son actividades aisladas que no se sirven del conocimiento de ninguna disciplina real. La propuesta de Lakatos de su criterio de demarcación de los programas de investigación se trató de aplicar, llegando asegurar que disciplinas como el monetarismo de Milton Friedman (contenido en la teoría económica neoclásica) resultan ser pseudociencias (opinión que suele sostenerse hasta nuestros días). Pero Lakatos, al igual que su maestro Popper, llegó a meter la pata asegurando (a manera de reto) que nadie había sido capaz de encontrar un criterio de demarcación según el cual la teoría darwiniana de selección natural pudiera ser identificada como una teoría científica.

Hasta aquí, el debate sobre el problema de demarcación había consistido en establecer el criterio específico que separa la ciencia de la pseudociencia. Pero esto cambió cuando en 1983 Larry Laudan escribió un ensayo aparentemente fulminante: "The Demise of the Demarcation Problem" (La Desaparición del Problema de Demarcación). En su ensayo, Laudan declara muerto al problema de demarcación, asegura que el concepto "pseudociencia" es un concepto pernicioso e inútil, y que los filósofos dedicados a este tema no han hecho más que perder el tiempo en un proyecto fracasado. Laudan sostiene estos puntos con el argumento de que, a pesar que el problema de demarcación lleva casi un siglo de existencia, los filósofos han sido incapaces de encontrar de forma precisa los criterios correctos para diferenciar la ciencia de la pseudociencia. Además, dice, el término pseudociencia no es ni siquiera un término científico o filosófico que solo se encuentra con una gran carga emotiva (claramente siempre usado de forma peyorativa para denigrar alguna práctica). De acuerdo a Laudan, el verdadero problema está en evaluar la justificación epistémica detrás de cada reclamación individual al conocimiento, sin importar si esta se hace desde dentro de la física o desde la astrología.

Larry Laudan.
Como no es difícil adivinar, Laudan ha sido rebatido en repetidas ocasiones por diversos autores como Martin Mahner, James Ladyman, Sven Oven Hansson, Maarten Boudry y Massimo Pigliucci. En su sistemática respuesta, titulada "The Demarcation Problem. A (Belated) Response to Laudan" (El problema de demarcación. Una (tardía) respuesta a Laudan), Massimo Pigliucci expone los errores de Laudan. Pigliucci nos dice que las justificaciones epistémicas que van acompañadas de revisiones específicas individuales y no de esfuerzos generales, resulta ser bastante impráctico y muy restrictivo. Es decir, cuando una disciplina ha demostrado a lo largo de mucho tiempo el carecer de sentido y ser inútil, demostrando la incapacidad de progresar en dicha área, parece que el tiempo mismo justifica el por qué archivar esta disciplina para dejarla de lado, sin concentrarse en nuevos intentos de investigación dentro de ésta (Pigliucci utiliza a la astrología como un ejemplo de este tipo de disciplinas). En cambio, dentro de una disciplina científica que ha demostrado ser exitosa y dinámica, el consejo de analizar cada reclamación tiene sentido, precisamente porque la ciencia ha establecido métodos y un fondo de conocimientos contra el cual la justificación epistémica de cualquier nuevo alegato puede evaluarse razonablemente. Así, etiquetar algo de pseudociencia ayuda a identificar las disciplinas en las que es inútil llevar acabo este tipo de ejercicios y que además evita invertir tiempo y/o dinero en algo que no tiene posibilidad de validez o éxito.

Massimo Pigliucci.
Sobre el supuesto fracaso filosófico del problema de demarcación, Pigliucci explica que la historia demuestra que se tiene un progreso y no un fracaso en este caso. Si bien Popper estuvo equivocado al creer que había resuelto los problemas de inducción y demarcación, lo cierto es que la propuesta popperiana que reemplazaba el razonamiento inductivo por el deductivo resultó ser una "buena jugada" que tuvo que ser analizada y debatida antes de considerar propuestas más sofisticadas. La búsqueda conjunta de criterios necesarios y suficientes para definir la ciencia y la pseudociencia buscando entender estas actividades humanas representa un avance, no un retroceso. Pigliucci aclara que el problema de demarcación tiene gran relevancia ya que distinguir ciencia y pseudociencia trae consigo consecuencias de tipo intelectual, personal y monetaria. Distinguir entre ciencia y pseudociencia marca la diferencia entre crear políticas públicas que regulen las emisiones de efecto invernadero y las que hacen caso omiso a las alertas de cambio climático; se marca la diferencia entre establecer conductas que benefician a la sociedad entera como el vacunarse y los actos que van en contra del conocimiento bien sustentado, asegurando que las vacunas causan autismo; marca la diferencia entre aceptar un diagnóstico y tratamiento basado en la evidencia, y la utilización de píldoras que solo tienen agua y azúcar. 

Con todo esto, se vuelve evidente que el único fracaso filosófico que se ve en este tema, es el de la afirmación de que el problema de demarcación ha fracasado. En las últimas dos décadas el creciente interés tanto por filósofos y científicos, así como también por parte de divulgadores y activistas, en el problema de demarcación, es notable. En este tiempo en que se debatieron las propuestas que se presentaron de Popper hasta Laudan, es posible notar una característica común en todos los autores: todos manejaban una actitud monocriterial, es decir, solo consideran un único criterio de demarcación como razón necesaria y suficiente. Esto cambiaría luego de que el sociólogo Robert K. Merton (padre de la sociología de la ciencia moderna) afirmara que la ciencia se compone de un ethos o espíritu de investigación, que se puede resumir en cuatro conjuntos de imperativos institucionales o normas epistémicas. O sea, cuatro criterios distintos:
Robert K. Merton.

1. El universalismo, que afirma que cualesquiera que sean sus orígenes, las pretensiones de verdad deben ser sometidos a criterios impersonales preestablecidos. Esto implica que el rechazo o aceptación de una reclamación no depende de las condiciones personales o sociales de sus protagonistas.

2. El comunismo epistemológico dice que los resultados sustantivos de la ciencia son producto de la colaboración social y por tanto, pertenecen a la comunidad, en lugar de pertenecer a personas o grupos particulares. Este punto es incompatible con las patentes que reservan los derechos exclusivos a inventores o empresas.

3. El desinterés impone un patrón de control institucional que tiene la intención de frenar los efectos de los motivos personales o ideológicos que los científicos puedan tener.

4. El escepticismo organizado implica que la ciencia permite un escrutinio independiente de las creencias que están profundamente en poder de otras instituciones.

Aunque es posible encontrar enfoques bicriteriales (como el de Thagard) junto a algunos que combinan las tesis de Popper, Lakatos y otros autores, lo cierto es que hoy en día se da por hecho que para un enfoque sistemático preciso, es necesaria una propuesta multicriterial, con lo que se deja atrás el problema que Popper y sus contemporáneos se encontraron: la deficiencia en su enfoque debido a que abarcaban muy poco en lo que se refiere a ciencia y pseudociencia. Este es justamente el camino que estudiosos como Michael Ruse, John Dupré, Martin Mahner, Massimo Pigliucci, Maarten Boudry, A. A. Derksen, Steven Dutch, Sven Oven Hansson, Joseph Agassi y Mario Bunge (entre otros) han seguido. 

Usualmente, tanto desde la filosofía de la ciencia como desde la divulgación científica, se está acostumbrado a escuchar definiciones más o menos complejas del concepto mismo de ciencia con varios criterios que identifican una disciplina científica, como el que toda ciencia posee un fondo de conocimientos (que incluye hipótesis, teorías y leyes), que tienen una metodología bien definida, que se centran en un objeto de estudio particular (sea el cosmos, el medio ambiente, la anatomía de una especie, la conducta individual o social, etc), que son disciplinas que se complementan en conocimientos y metodologías, que se tienen controversias que por lo regular fascinan a propios y extraños por igual... Hablamos de disciplinas científicas que poseen una serie de características que las vuelven la inspiración para muchos. Pero, ¿qué pasa cuando se habla de pseudociencia?

Cuando en divulgación científica o en alguna nota de pie en un ensayo epistemológico se habla de pseudociencia, se suele decir que por esta se entiende a la disciplina que se hace pasar por ciencia (es decir, que posee todas las características de una ciencia) cuando en realidad no lo es, y punto. Hacer esto, es ignorar por completo las décadas invertidas en el estudio, análisis y debates interminables sobre qué son las pseudociencias. Si bien es cierto que al tener ya una definición establecida de ciencia básicamente podemos definir a la pseudociencia como una disciplina que no cumple con los criterios de la ciencia y que sin embargo, se hace pasar como tal, lo cierto es que esta vendría a ser una definición negativa, tan insatisfactoria como la de “un soltero es un no casado.” Las propiedades de un objeto son las que posee efectivamente. El que un objeto x no tenga una propiedad P puede ser cierto y puede ayudar a identificarlo, pero no ayuda a describirlo, ni mucho menos a definirlo y estudiarlo.

La definición de pseudociencia, igual que la de ciencia, sigue siendo un tema vivo, bastante rico en controversia. Pero este problema no es exclusivo de esta área. Existen un montón de conceptos "difusos" para admitir agudas y claras definiciones. Este punto expuesto por Massimo Pigliucci en su artículo "Pseudoscience" en la Encyclopedia of Philosophy and Social Sciences, no es nuevo. De hecho, es explicado por un autor que no muy a menudo es citado a la hora de hablar de pseudociencias: Ludwig Wittgenstein. Para Wittegenstein existen un conjunto de conceptos que pueden identificarse como "semejanzas de familias", los cuales en un primer principio parecen tener una definición obvia, pero resultan ser bastante problemáticos (en filosofía de la ciencia, el estudio de estos conceptos difusos son el pan de cada día: conceptos como los de especie biológica, tiempo, espacio, materia, mente... son excelentes ejemplos). 

El ejemplo que Wittgenstein solía dar era el de "juego." Probablemente usted piensa que sabe sin lugar a dudas qué es un juego (como el ajedrez, el fútbol o Resident Evil 6) y qué no lo es (fumar, tener sexo o filosofar), así como seguramente estará consciente de ejemplos que podríamos llamar como "casos límite." Pero resulta fácil demostrar lo difícil que es establecer qué es un juego estableciendo un número de criterios (entre menos sean, la dificultad aumenta con probabilidad). Si usted define juego como un "hecho competitivo entre dos o más personas", bien se podría topar con ejemplos de juegos que no cumplen con su criterio y aún así se definen como juegos (en este caso, el solitario sería el contraejemplo a la definición adoptada), al mismo tiempo que existen actividades que cumplen con la definición sin ser juegos (como las transacciones comerciales). Con esto en mente, debería ser fácil el ver por qué el proceso para definir la ciencia y la pseudociencia ha llegado a ser tan problemático, y sin embargo, ambos conceptos todavía se refieren a dos tipos distintos de actividades humanas. 

Mario Bunge.
El que ciencia y pseudociencia sean conceptos de "tipo de familias" es la razón por la que las propuestas de Popper, Kuhn, Lakatos y cualquier otro con un enfoque monocriterial fracasara en su intento de definir de forma precisa estos conceptos. Así es como podemos afirmar con seguridad que, si queremos establecer de la manera más precisa posible qué es la pseudociencia, debemos adoptar un enfoque multicriterial, y claro, no dejar de debatir sobre el tema. Uno de los enfoques multicriteriales más precisos, que además ha inspirado a otros (como los presentados por Agassi y Mahner) es el expuesto por el epistemólogo Mario Bunge, quien procede a definir la disciplina pseudocientífica SC como un campo de estudio compuesto de la siguiente forma:


SC = <C, S, D, G, F, E, P, A, S, M>

Tal que:

1. C es la comunidad de creyentes, no de investigadores.

2. S es la sociedad anfitriona que apoya a C por motivos prácticos (SC es un buen negocio o refuerza la ideología imperante) o tolera a C, aunque la exilia de la cultura oficial.

3. El dominio o universo del discurso D contiene entes imaginarios, o por lo menos, entidades cuya existencia no se puede justificar, tales como un diseñador inteligente, la influencia de los astros, los pensamientos incorpóreos, los superyoes, platillos voladores, memoria del agua y cosas parecidas, a los que C les asigna existencia real.

4. La concepción general o filosofía G incluye:

    a) Una ontología que admite la existencia real de entes o procesos inmateriales, tales como fantasmas, percepción extrasensorial, etc, o

   b) Una gnoseología que admite argumentos de autoridad, o modos paranormales de conocimiento accesibles solo a los iniciados, o los entrenados para interpretar ciertos textos canónicos, o

   c) Un ethos que lejos de ser el de la libre búsqueda de la verdad, de la profundidad y la sistematicidad, es el de la defensa obstinada del dogma (ejemplos de este tipo abundan, aunque en tiempos recientes se presentó un escándalo luego de que psicoanalistas lacanianos censuraran una película sobre el autismo y cómo esta pseudociencia sale malparada al respecto), si es necesario con ayuda del engaño o de la violencia.

5. El fondo formal F es increíblemente modesto. SC no siempre respeta la lógica, y los modelos matemáticos son la excepción y, cuando han sido propuestos, han sido incomprobables o falsos.

6. El fondo específico E es muy pequeño cuando no vacío. Una pseudociencia aprende poco o nada de otros campos de conocimiento, y contribuye poco o nada a ellos.

7. La problemática P incluye problemas mal planteados (por tener supuestos falsos) y típicamente (aunque no siempre) prácticos más que cognoscitivos.

8. El fondo de conocimientos acumulado A es pequeño, está estancado y contiene numerosas hipótesis incontrastables o incompatibles con hipótesis científicas bien confirmadas (leyes); en particular no contiene leyes propiamente dicho.

9. Los objetivos O de los miembros de C son, con frecuencia, prácticos en vez de cognitivos, en concordancia con su problemática P. Además, no incluyen objetivos científicos, a saber, el descubrimiento de leyes o su utilización para comprender o predecir hechos.

10. La metódica M contiene procedimientos que no son controlables por medio de procedimientos alternativos (especialmente, de procedimientos científicos) ni se los puede justificar mediante hipótesis adecuadamente confirmadas. En particular, los pseudocientíficos no aceptan bien la crítica.

11.  La composición de las ocho últimas componentes de la SC apenas cambian en el curso del tiempo y, cuando cambia, lo hace en forma limitada y de resultas de controversias o de presiones externas, no de investigaciones científicas.

12. SC no tiene parientes próximos, salvo quizá otra pseudociencia, con los que puede interactuar fructíferamente; o sea, SC está prácticamente aislada: no existe un sistema de pseudociencias paralelo a las ciencias.

Problematizar sobre la demarcación ciencia-pseudociencia, establecer los criterios que caracterizan la ciencia y la pseudociencia, sistematizar la definición de pseudociencia, analizar y debatir las propuestas dadas tanto por los autores "clásicos" como por los más actuales, establecer la importancia de afrontar la demarcación no solo como un problema de "filosofía de salón" sino como un problema que tiene repercusiones reales en el aquí y el ahora, son algunas de las actividades más apasionantes dentro de la epistemología (que es lo mismo que filosofía de la ciencia). Pero aquellos que dedican su carrera al estudio de estos problemas, además de ser reconocidos como estudiosos de la filosofía de la ciencia, podemos llamarlos, con justa razón: los filósofos de la pseudociencia.

Tal vez en el futuro (esperemos no muy lejano) se miren cursos, talleres y materias optativas en las carreras de filosofía y las de ciencia dedicadas a analizar las preguntas que se plantean al pensar el problema de demarcación. Puede ser que en el futuro exista algún espacio para su estudio como disciplina filosófica independiente, pero eso, el tiempo lo dirá.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

* El artículo "Science and Pseudoscience ", escrito por Sven Oven Hansson en la Stanford Encyclopedia of Philosophy, resulta ser una referencia introductoria obligatoria al estudio filosófico de la pseudociencia.

*El artículo "What's the point of demarcation projects?", de Massimo Pigliucci, ofrece una breve pero excelente explicación de por qué es importante el problema de demarcación no solo para los filósofos, sino para todos nosotros.

*El artículo "Demarcating science from pseudoscience", de Massimo Pigliucci, responde a la pregunta "¿cuáles son las diferentes formas de tratar el problema de demarcación entre ciencia y pseudociencia?", en Ask a Philosopher.

*La entrada en la Wikipedia en inglés "Demarcation problem" ofrece contenido y referencias de gran calidad sobre la historia de los debates en torno al tema.

* La entrada " Pseudoscience "en The Skeptic's Dictionary , Por Robert Todd Carroll.

* "The Parameters of Pseudoscience ", revisión del libro The Pseudoscience Wars de Michael D. Gordin, por David Morrison en el CSI.

*El artículo "La filosofía tras la pseudociencia", de Mario Bunge, publicado originalmente en Skeptical Inquirer y traducido al español por la revista El Escéptico.

* La Lógica de la Investigación Científica , Karl Popper, Tecnos, 1980.

*La Metodología de los Programas de Investigación Científicas, de Imre Lakatos, Alianza, 1989.

*La Investigación Científica, de Mario Bunge, Ariel, 1979.

*Seudociencia e Ideología, de Mario Bunge, Alianza, 1985.

*Las Pseudociencias ¡Vaya Timo!, de Mario Bunge, Laetoli, 2010.

*Philosophy of Pseudoscience, editado por  Massimo Pigliucci y Maarten Boudry, University of Chicago Press, 2013. El libro presenta una colección de ensayos en que se aborda la sociología, la psicología, la historia y la filosofía de la pseudociencia.